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Rutas del Vino
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Ruta del Infante don Juan Manuel
o del Vino Tinto
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Se adentra este viaje por un territorio de viñedos y ondulaciones suaves bañado por las aguas del Duero, en cuyas márgenes se ubican algunas de las más afamadas bodegas de Valladolid. Pero también importantes poblaciones o singulares monasterios, como el de Valbuena. El infante don Juan Manuel, señor de Peñafiel y su castillo, príncipe y escritor que recorrió estos mismos paisajes a finales del siglo XIII y principios del XIV, está considerado como uno de los grandes creadores de la literatura castellana. Parte este itinerario de la capital de Valladolid para explorar con detenimiento uno de sus paisajes más característicos, el largo y sinuoso brazo que dibuja el río Duero de este a oeste, tentáculo que llena de vida y esplendor unas riberas famosas en el mundo entero por la calidad de sus vinos.
Tomando la N-122 en dirección a Soria, Tudela de Duero, abrazada por un pronunciado meandro del río, es la primera localidad que sale al paso. Su casco histórico, apretado y laberíntico, está presidido por la iglesia de La Asunción. Levantada en el siglo XVI con maneras góticas, alberga en su interior uno de los mejores retablos de la provincia de Valladolid, trabajado por artistas de la talla de Manuel Álvarez, Juan de la Maza o Gregorio Fernández. Otro de sus retablos expone una talla de Juan de Juni. La portada del templo, también digna de admirar, fue realizada por Juan de Escalante.
En las afueras de la localidad se alzan las ermitas del Humilladero de la Quinta Angustia, del siglo XVI, utilizada en la actualidad como sede de exposiciones temporales, y la del Santo Cristo, también del siglo XVI.
La misma N-122 lleva en unos pocos kilómetros hasta Sardón de Duero, cuya iglesia de San Juan Bautista data del siglo XVI. En el trayecto hacia Quintanilla de Onésimo, siguiente parada en el itinerario, surge, a la izquierda de la carretera, el tupido alfombrado de viñedos que rodea al Monasterio de Santa María de Retuerta, importante edificio de trazas románicas levantado por los benedictinos en el siglo XII. Actualmente es sede de una afamada bodega que organiza, previo contacto, visitas a su interior.
El templo principal de Quintanilla de Onésimo en Valladolid está dedicado a San Millán. Es una obra renacentista del siglo XVI que adorna su interior con un retablo manierista. Merece la pena acercarse hasta el mismo río Duero tanto para admirar su sólido puente, también renacentista, como para curiosear el arranque del canal del Duero, cuyos primeros metros transcurren bajo el subsuelo. También puede visitarse un parque didáctico sobre el mundo del vino.
Sin pasar aún a la otra orilla, Quintanilla de Arriba es la siguiente población del itinerario. Su templo es un edificio barroco dedicado a La Asunción. En el intermedio de ambas localidades se dejan atrás los viñedos de bodegas emblemáticas, como Vega-Sicilia, y la estampa solemne del monasterio de Valbuena, en la otra orilla, hasta el que se viajará más adelante.
El gran atractivo que estas riberas tuvieron desde antiguo como lugar privilegiado para el asentamiento humano queda patente en la visita al yacimiento arqueológico de Pintia, señalizado en las cercanías de la localidad de Padilla de Duero, consolidado como el mejor yacimiento vacceo del mundo.
El castillo de Peñafiel, en alto sobre un cerro desde el que se dominan hasta siete valles distintos, ha sido comparado, no sin razón, con un gigantesco barco que se hubiera quedado sin mar. Por eso vuela como un navío de piedra sobre un horizonte de pinares y viñedos. Para muchos es, junto al recinto califal de Gormaz, una de las mejores fortalezas medievales españolas.
No cabe ninguna duda de que el personaje favorito de la villa es don Juan Manuel. Hijo de su época -y sobrino de Alfonso X el Sabio-, vivió dividido entre las guerras y la creación literaria con tiempo para dar a luz obras tan fundamentales para la historia de nuestra lengua como es el libro de El Conde Lucanor, siendo el responsable, además, de la primera reedificación de las murallas de la villa y del castillo hasta darle una apariencia bastante parecida a la que tiene en la actualidad. Es sabido que el infante don Juan Manuel vivió y escribió su obra en el llamado Castillo Bajo, erguido a orillas del Duratón, en un lugar cercano al emplazamiento del convento de San Pablo, con cuyas piedras se encuentra fundido en la actualidad.
Hoy este hermoso castillo alberga el Museo Provincial del Vino de Valladolid. Pero la localidad cuenta con otros muchos atractivos que no deben dejar de visitarse: la plaza del Coso, original corro de casas en cuyo recinto siguen realizándose los festejos taurinos como en época medieval; el convento de Santa Clara, con una espectacular cúpula dorada con yeserías; el convento de San Pablo, antiguo Castillo Bajo donde don Juan Manuel creara su obra, y que fusiona sin problemas un refinado mudéjar con un recargado barroco; el templo de Santa María, sede del Museo de Arte Sacro; la herreriana iglesia de San Miguel, donde debe atenderse a su barroco retablo mayor y su buen órgano; la Casa de la Ribera, restaurada espléndidamente como una casa tradicional que se muestra con atractivas visitas teatralizadas; el Aula de Arqueología, que muestra los rastros de la ciudad prerromana de Pintia o la torre del Reloj.

El recorrido de la margen derecha del Duero se inicia en Curiel, a cuya entrada se reconocen, en alto sobre un cerro disuelto por la erosión, los restos del castillo más antiguo de la provincia. La población cuenta en su interior con otro bastión, un castillo-palacio del siglo XV que perteneció a los Zúñiga, del que quedan los lienzos exteriores y la torre del homenaje. Frente a él se alza la iglesia de Santa María, con mezcla de estilos gótico y mudéjar. A éste último pertenece un bello artesonado polícromo. Su otra iglesia es la de San Martín, románica del siglo XII. Otros importantes retazos de su pasado histórico son el rollo de justicia, poco frecuente en la zona, y la puerta de La Magdalena, única superviviente de la muralla. Un museo etnográfico guarda la memoria de los oficios tradicionales y otro, la Escuela del Ayer, recuerda cómo era la enseñanza en épocas pasadas.
Un recodo del río a su paso por Pesquera de Duero ofrece una hermosa perspectiva del conocido como barrio de las bodegas, horadadas sobre la ladera de un pequeño cerro. La localidad cuenta con una plaza Mayor porticada a la que se accede por un arco. Sus principales edificios son la iglesia de San Juan Bautista y las ermitas del Humilladero y Nuestra Señora de Rubialejos.
Un desvío de la carretera que enlaza esta localidad con Valbuena de Duero permite llegar hasta el Monasterio de Santa María de Valbuena, cenobio cisterciense del año 1143. La sencillez de la arquitectura, marcadamente espiritual, contrasta con su barroco retablo. El claustro es, en su parte alta, gótico y renacentista, y nuevamente cisterciense en el cuerpo bajo, muy atractivo con sus arcos divididos en dos y rematados por medallones. La capilla del Tesoro o de San Pedro luce unas interesantes pinturas murales del siglo XIII. El monasterio es sede de la Fundación las Edades del Hombre en Valladolid
Vinos y monasterios Fue el Císter quien trajo hasta esta ribera las primeras cepas, iniciando así la costumbre de un cultivo que vive hoy momentos de gran empuje. Con el trabajo de diferentes cultivos en torno a los monasterios, entre ellos el de la vid, buscaban mantener una economía saneada y permitir el autoabastecimiento. También poder proporcionar a cada monje su ración diaria de vino, cercana al medio litro.
Olivares de Duero presume, con todo el derecho del mundo, del hermoso retablo renacentista de su iglesia de San Pelayo. Está reconocido como una de las obras cumbre del Renacimiento español. Además de algunas tallas, del círculo de Guillén de Holanda, tiene 51 tablas, con influencia, entre otros, de Juan Soreda -el Maestro de Olivares- Durero, y Berruguete. En el cercano páramo se han hallado recientemente las evidencias más antiguas de la utilización humana del fuego en toda la Península.
Desde esta localidad de Valladolid el viaje salta hacia el valle del río Jaramiel para conocer la localidad de Villabáñez y su edificio más importante, la iglesia de La Asunción, levantada entre los siglos XVI y XVII. Cuenta también con un notable retablo realizado por la escuela de Gregorio Fernández. En las afueras se ve la ermita del Santo Cristo de la Guía, con importantes tallas en su interior. El final del trayecto acontece en Renedo de Esgueva, cerca ya de la capital vallisoletana. Su templo está dedicado a la Purísima Concepción. De trazas barrocas, fue realizado en el siglo XVIII. Guarda un Ecce Homo que recuerda las maneras de Gregorio Fernández.
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Ruta de los Montes Torozos
o del Vino Clarete
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Esta comarca natural abarca una importante porción de territorio al norte y noroeste de la capital. En lo paisajístico, se caracteriza por sus extensas parameras, salpicadas de pequeños valles y alcores en las que aún quedan densas manchas boscosas, vestigios del importante arbolado que hubo en ellas hasta hace un siglo. Es un territorio histórico en el que se fundaron importantes monasterios, vivió memorables batallas y acoge hoy una larga lista de poblaciones llenas de interés.
 Cabezón de Pisuerga está situado 10 kilómetros al norte de Valladolid. Es una de las poblaciones más antiguas de la provincia, con un asentamiento humano que se vio favorecido por su situación junto al Pisuerga y las amplias vistas que se ofrecen desde el monte a cuyos pies se extiende. Hoy esas laderas aparecen agujereadas por numerosas bodegas, algunas de ellas acondicionadas como típicos y concurridos mesones donde degustar excelentes platos de la gastronomía local. El patrimonio monumental de la localidad lo forman el puente medieval y la iglesia de la Asunción, del siglo XVI y reformada en el XVII. El interior se adorna con importantes retablos entre los que destaca el del altar Mayor, realizado por Ventura Ramos. La manifestación del Belén Viviente que se celebra los días de Navidad ha sido declarada Fiesta de Interés Turístico Regional. Muy cerca, entre la población y la autovía, se sitúa el Monasterio de Santa María de Palazuelos. Fundado en 1213 llegó a ser cabeza de la orden del Císter en Castilla. Llamativos, por su singular espectacularidad, son los precipicios arcillosos que se contemplan desde aquí, especialmente bellos cuando los últimos rayos del sol acentúan su natural color anaranjado.
Remontando las aguas del Pisuerga se alcanza Valoria la Buena. El edificio religioso más importante de la localidad es la iglesia de San Pedro, caracterizado por su particular planta hexagonal y una enorme cúpula de 22 metros de altura. Junto al Ayuntamiento queda el palacio señorial de los vizcondes de Valoria, del siglo XVII, uno de los mejores de toda la provincia.
En la otra orilla del río, y de nuevo en dirección a Valladolid, está Cigales, cabeza de la conocida Denominación de Origen Vino de Cigales. La Fiesta de la Vendimia en Cigales está declarada de interés turístico regional.
El rosado de Cigales Esta variedad amparada por la Denominación de Origen Vino de Cigales esta considerada como uno de los mejores vinos de Castilla y León. Se caracteriza por una excelente frescura, ligereza, aromaticidad y fructuosidad. Son buenos para acompañar platos de pescado con salsas, arroces marineros, carnes ligeras, pastas y todo tipo de verduras.
Menos conocido es que Cigales fue cuna de nacimiento, en 1549, de doña Ana de Austria, cuarta esposa de Felipe II. Su templo de Santiago es un monumental edificio renacentista del siglo XVI, con dos poderosas torres de cuatro cuerpos y notables retablos en el interior.
La iglesia parroquial de San Pedro, en Mucientes, es un edificio gótico, del siglo XVI. Su retablo Mayor es una obra rococó realizada por el maestro Pedro Correas en el siglo XVIII. Pero la pieza valiosa del templo es una cruz procesional, gótica y de plata, del siglo XVI. La ermita de La Vega data del siglo XVII.
Por la VA-900 se alcanza Fuensaldaña. Su imponente castillo perteneció a la poderosa familia de los Vivero. Es la sede oficial de las Cortes de Castilla y León, aunque está previsto un próximo traslado de la institución a otro lugar. Otros edificios interesantes en esta la localidad de Valladolid son la iglesia de San Cipriano y el convento de la Concepción. La primera es una obra gótica, del siglo XIII con reformas en el XVII. Son varios los mesones instalados en antiguas bodegas subterráneas, famosos por servir estupendos platos tradicionales.
A través de la campiña de Valladolid que caracteriza el paisaje de los Torozos se alcanza Villalba de los Alcores, conjunto histórico artístico. Tiene también un histórico castillo, en este caso embutido dentro del casco urbano que ha ido desarrollándose a su alrededor. La localidad fue encomienda de la orden de San Juan, cuyos caballeros levantaron el castillo sobre una antigua fortaleza. También dentro del casco urbano se alzan la iglesia de Santa María del Templo, del siglo XII y estilo románico-cisterciense, y la de Santiago, de estilo gótico. El museo de la Carpintería reúne numerosos utensilios relacionados con este oficio.
Un desvío conduce desde esta localidad hasta el Monasterio de Santa María de Matallana, del siglo XII. Una importante rehabilitación lo ha convertido en un Centro de Interpretación de la Naturaleza con numerosos alicientes para su visita. Además de las salas de exposiciones temporales y permanentes, cuenta con un jardín botánico relacionado con la tradición monacal, un palomar cuyo interior es visitable y el Parque Temático del Ovino, un recinto con más de 20 razas de ganado ovino de todo el mundo.
Montealegre, otro conjunto histórico artístico de Valladolid, al borde del páramo, ofrece unas panorámicas excepcionales sobre la Tierra de Campos. Ésta es una de las razones por las que se levantó, entre los siglos XIII y XV, su formidable fortaleza. En el interior de la localidad, con buenas muestras de arquitectura tradicional, se alzan la iglesia de Santa María y la del San Pedro. En las afueras quedan la ermita de Nuestra Señora de Serosa y la del Humilladero, en cuyo interior se ha ubicado el museo del Pastor.
El yacimiento arqueológico del Despoblado de Fuenteungrillo se ubica junto al cruce la VA-910 con la carretera que une Villalba de los Alcores y Valdenebro de los Valles. En él, un aula de interpretación ayuda a comprender mejor la importancia que tuvo esta localidad medieval.
A través de La Mudarra y Castromonte se viaja hasta el Monasterio de la Santa Espina. Esta fundación cisterciense debe el nombre a la reliquia que guarda: una espina de la corona de Cristo. Son visitables la iglesia, sus dos claustros y la Sala Capitular, el resto más importante del primitivo monasterio. Hay también un museo etnográfico dedicado a los aperos agrícolas. La fachada de la iglesia fue realizada por Ventura Rodríguez en el siglo XVIII.
En Villagarcía de Campos aún quedan en pie los muros del palacio de los Quijada. Servidores fieles del emperador Carlos I, acogieron el encargo de educar aquí en secreto a su hijo ilegítimo, don Juan de Austria, con los años vencedor de la famosa batalla de Lepanto. El gran edificio de Villagarcía es la colegiata de San Luis, importante noviciado jesuita. Los trazos de su iglesia son de Rodrigo Gil de Hontañón, mientras que el diseño del altar mayor corresponde a Juan de Herrera. Alberga, además, un interesante museo en el que, entre otras cosas, se ve una reproducción del cuarto en el que vivió y escribió el padre Isla.
Urueña de Valladolid se encuentra situada también al borde mismo del páramo, con unas buenas vistas sobre la llanura circundante. Luce el recinto amurallado que mejor se conserva en toda la provincia y uno de sus cascos urbanos más genuinos. En la casona de La Mayorazga, edificio del siglo XVIII, se ubica el Centro Etnográfico Joaquín Díaz, con interesantes colecciones de instrumentos musicales tradicionales y grabados. Anejo a él se sitúa el museo de las Campanas, único en su género. Otros espacios expositivos de la localidad son el museo de la Música, del compositor Luis Delgado, y el aula Mercedes Rueda. Además de acercarse hasta la puerta de la Villa, con amplias vistas, hay que llegarse hasta la ermita de la Anunciada, a extramuros, para conocer el único templo de estilo románico lombardo de Castilla y León. La villa junto con la Ermita de la Anunciada está declarado Conjunto Histórico Artístico.
En San Cebrián de Mazote se levanta la iglesia mozárabe de San Cipriano, resto de un monasterio construido en el siglo X por una comunidad llegada del sur. Once kilómetros separan esta localidad de la de Tiedra, con un singular castillo edificado en el siglo XIII como parte de la frontera disputada entre Castilla y León. Tiene tres iglesias: El Salvador, del siglo XVI; San Miguel, del XVI; y San Pedro, también del XVI.
Sobre el caserío de Mota del Marqués destaca el perfil arruinado de la torre del homenaje del castillo de los Ulloa. Mucha más entereza presenta la iglesia de San Martín, obra de Rodrigo Gil de Ontañón, con una destacada portada plateresca. Notoria es también la estampa del palacio de los marqueses de Ulloa, renacentista y del siglo XVI. La ermita de Nuestra Señora de Castellanos, en las afueras, conserva un bello artesonado. La otra ermita de la villa, del Cristo del Humilladero, es barroca y del siglo XVII.
Villalar de los Comuneros ha pasado a la historia por ser el lugar en el que el levantamiento comunero de 1521 fue derrotado por las tropas del emperador Carlos I. Un monolito recuerda a los capitanes de la que se considera la primera gran revolución social europea. En sus campas se celebra el día de Castilla y León cada 23 de abril, fecha de aquella batalla.
El castillo de Torrelobatón fue el último en el que se atrincheraron los comuneros antes de que su ejército fuera derrotado en Villalar. Es uno de los que mejor se conservan de la provincia. Interés tienen también la iglesia de Santa María y el edificio del Ayuntamiento, junto al que se levanta el Arco de la Villa que en su día formó parte de la muralla.
Cerca de la capital de Valladolid, se encuentra la localidad de Wamba. Este topónimo, único en España que empieza por esa letra, recuerda la coronación aquí, en el año 672, del rey visigodo del mismo nombre. Mucho interés tiene su iglesia de Santa María. Formó parte de un monasterio de gran importancia en el pasado, muy relacionado con la realeza leonesa, y, desde 1140, propiedad de la influyente Orden de los Caballeros de San Juan de Jerusalén. Su osario, el más nutrido de la Península, constituye un remate sorprendente para este viaje.
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Ruta de las Tierras de Medina
o del Vino Blanco
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Discurre este itinerario a través de un paisaje rico en contrastes y matices. Se desliza desde las riberas frondosas de Castronuño, bañadas por el Duero, hasta los viñedos que han hecho de Rueda una localidad de referencia en Valladolid. Pero no faltan las amplias extensiones de pinares, inesperadas charcas de flujo intermitente y campos de secano y regadío. Son las tierras que rodean la localidad de Medina del Campo, histórico punto de encuentro cuyas ferias estuvieron entre las primeras de Europa.
 Arroyo de la Encomienda, en las proximidades de Valladolid, guarda, en medio del fuerte desarrollo urbanístico impulsado en los últimos años, la sorpresa de su iglesia de San Juan Bautista, románica del siglo XII. Como apunta el topónimo, la localidad perteneció a la orden del Temple.
Enseguida se llega a Simancas, Conjunto Histórico Artístico, Además de la iglesia de El Salvador -con un retablo Mayor de Inocencio Berruguete y una de las escasas torres románicas de Valladolid- y de un buen número de casonas de los siglos XVI y XVII que ennoblecen el callejeo por Simancas, la atención la concita lo que fuera el castillo edificado en el siglo XV por Alonso Enríquez, Almirante de Castilla, sobre un alcázar árabe. Felipe II ordenó a Juan de Herrera que lo adaptara para Archivo General del Reino. Hoy atesora millones de documentos sobre la historia española. Un poco más allá de la iglesia, un mirador se abre sobre los 17 ojos del puente, medieval en su origen, que salva al Pisuerga.
Por la autovía de Valladolid, se alcanza Tordesillas. El medieval puente que con diez ojos salva el Duero es de sobria belleza. Ya dentro de Tordesillas destacan la plaza Mayor, con soportales y balconadas, y un entramado urbano en el que pueden verse casas nobles y palacios del siglo XVI. En 1340 Alfonso XI levanta en ella un palacio. Una hija de Pedro I el Cruel lo convierte en convento, el Real Monasterio de Santa Clara, obra cumbre del mudéjar como puede apreciarse en la que fuera fachada del palacio, el patio de entrada, las Capillas Mudéjar y Dorada, los inesperados y admirables baños árabes, y en numerosos detalles de la sacristía, iglesia, etc.
Pero entre sus episodios históricos más notables está, en 1494, la firma del Tratado de Tordesillas, en las casas que hoy acogen la oficina de turismo y una exposición cartográfica. De ese siglo XV, en su parte gótico-flamígera, es el templo de San Antolín, rematado en el XVI. Convertido en museo de recomendable visita. Al disfrute viajero se suman antiguos hospitales y ermitas, la bella torre herreriana de Santa María y el museo dedicado al encaje.
En dirección Valladolid - Salamanca un desvío conduce hacia Pollos, con su iglesia neoclásica de San Nicolás, para después continuar hasta Castronuño. La población arropa, casi en su parte más alta, la pequeña joya románica que es su ermita del Cristo, en el entorno que ocupara también el desaparecido y disputado castillo. Cuenta con abundantes elementos de interés. Especialmente destaca la portada sur. Un poco por debajo de la ermita se localiza el mirador de La Muela, perfecto balcón desde el que asombrarse con la pronunciada revuelta de un río Duero pletórico en sotos y avifauna. No en vano desde él se domina el único espacio natural protegido de la provincia: la reserva natural de las Riberas de Castronuño – Vega del Duero.
La C-112 conduce hasta Alaejos, sobre cuyo perfil sobresalen las imponentes torres de las iglesias de Santa María y de San Pedro, ambas del siglo XVI. La torre de esta última, barroca, tiene una altura de 75 metros. La iglesia de Santa María alberga un museo parroquial.
Esa misma carretera lleva hasta Nava del Rey. Ya desde lejos se aprecia la hermosura de la torre de la iglesia de los Santos Juanes, conocida como la “Giralda de Castilla”. El templo fue levantado entre los siglos XVI y XVIII. El interior tiene grandes atractivos, como la sillería de nogal del coro, el grupo escultórico del “Llanto sobre Cristo Muerto” o el retablo Mayor, obra de Francisco de la Maza. La sacristía nueva fue realizada por Alberto Churriguera en 1725. Otros edificios interesantes de la localidad son el Ayuntamiento, el convento de las Capuchinas y la ermita de la Concepción.
Después de Villaverde de Medina, con su iglesia de Santa María del Castillo, se alcanza Medina del Campo. La época dorada de esta emprendedora villa se sitúa en torno a los siglos XV y XVI. Es en ese momento, en buena parte debido al afecto que muestran los Reyes Católicos por ella, cuando Medina conoce su mayor expansión urbanística. El empuje otorgado por estos reyes a sus ferias convierte a Medina del Campo en el auténtico ombligo del mundo occidental conocido, en el foro comercial hasta el que acudían mercaderes, comerciantes y banqueros de toda Europa para realizar sus operaciones. Todo lo que supuso este momento y el significado que aún tiene en el sistema económico actual se muestra magníficamente en el Museo de las Ferias, acondicionado en la iglesia de San Martín. La antigua capilla mayor de esta iglesia presenta una cubierta mudéjar de planta octogonal de extraordinaria maestría.
El callejeo por el interior histórico de la población lleva a degustar, en indiferente orden, la notable Colegiata de San Antolín, del siglo XV, imponente edificio que preside la plaza Mayor de la Hispanidad, con valiosas capillas y retablos. También, la iglesia de Santiago el Real, con tablas de Alonso Berruguete y grupos escultóricos flamencos; las casas Consistoriales, del siglo XVII; la Casa del Peso; la fachada del Palacio Real Testamentario , del XIV, residencia de reyes y lugar en el que la reina Isabel la Católica otorgó su testamento el 26 de noviembre de 1504, ; el hospital Simón Ruiz; el antiguo edificio de las Reales Carnicerías, único en Castilla; el palacio de Los Dueñas o, en las afueras, la villa señorial de estilo italiano La Casa Blanca, de uso privado. También en las inmediaciones de la localidad se halla el Palacio de las Salinas. Construido en 1912 por los arquitectos de La Magdalena de Santander, alberga un solicitado balneario. En su recinto se alza la Capilla del Milenio, monumental intervención del artista Cristóbal Gabarrón realizada por encargo de las Naciones Unidas.
El castillo de La Mota está considerado por muchos expertos como el mejor ejemplo de fortaleza de todo Valladolid y la Península. No en vano y aunque los orígenes de la fortaleza son muy anteriores, los Reyes Católicos se esforzaron en que fuera el principal baluarte militar de Castilla, al mismo tiempo que un principal depósito de piezas de artillería. Además de esta función, cumplió la de Archivo de la Corona, antes de trasladarlo a Simancas, y, sobre todo, dada la inexpugnabilidad de su torre del Homenaje, la de prisión de Estado por la que pasaron principales personajes de varias épocas: el duque de Calabria, César Borgia, Diego Hurtado de Mendoza, Hernando Pizarro o Rodrigo Calderón, entre otros.
Desde Medina, por la VA-404, se llega hasta Pozaldez, con las iglesias de Santa María y San Boal, y, después, Matapozuelos. Su iglesia de Santa María Magdalena es una obra del siglo XVI con reformas del XVII. La portada es del XVIII. Destaca la torre, de esbelto perfil, con remate ochavado de singular belleza. En la carretera que une esta localidad con Mojados se encuentran las instalaciones del Parque de la Naturaleza Valwo, en el que puede disfrutarse con la observación de más 500 animales vivos de los cinco continentes, en un agradable entorno natural.
Desde Matapozuelos el viaje lleva hasta Serrada, localidad profundamente vinculada, en su historia y arquitectura, con el vino. Su única iglesia está dedicada a San Pedro Apóstol, del siglo XVII, levantada en ladrillo y de estilo barroco. En su interior alberga un notable retablo Mayor también barroco. La plaza Mayor aparece presidida por el Ayuntamiento, en un edificio del siglo XVIII. El entramado urbano de Serrada está salpicado de notables casonas, muchas de ellas construidas en el siglo XVIII.
Pero Serrada destaca también por su compromiso con el arte pictórico y escultórico. Todo el casco urbano está aderezado por esculturas y murales, con muchas obras del artista Manuel Sierra. El Paseo del Arte es un verdadero museo al aire libre.
La C-610 lleva hasta La Seca. Su iglesia de Santa María se hizo según directrices de Gil de Hontañón hacia 1548. En Rueda de Valladolid, última etapa del itinerario, se halla el que muchos consideran el ejemplo más hermoso del barroco vallisoletano, la iglesia de Santa María de la Asunción. Su portada, que flanquean dos cubos rematados por chapiteles con techumbre de pizarra, está concebida a modo de retablo de piedra. Fue construida en la época de mayor esplendor de la villa, durante el siglo XVIII, por Manuel Serrano. Especial valor tienen un tríptico flamenco del XVI y el órgano barroco. El trazado urbano de la localidad es un conjunto histórico en el que abundan las casas blasonadas, casi todas aderezadas con decoración típicamente mudéjar. Llama la atención su ermita del Santo Cristo, original templo de forma hexagonal.
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